Kinesiologas Extranjeras en Ayacucho

Kinesiologas Extranjeras en Ayacucho, Al entrar, había una suerte de mostrador, y todas

y cada una de las paredes decoradas con fotografías de tatuajes, conque por lo menos se ve que

la gente asistía allá. Tras el mostrador estaba el tatuador, un hombre gordito, barbudo, de unos

cuarenta y pico de años, en camiseta de tirantes, y con todos y cada uno de los brazos tatuados.

– Acá te la traigo (Afirmó mi acompañante)

– Si que está buena, si (Le respondió el hombre mirándome de arriba abajo) A ver putilla,

¿que es lo que te quieres hacer?

El hecho de que me llamara putilla solamente verme me excitó, mas no deseé que se me apreciase.

Le enseñé las fotografías de lo que tenía pensado, y me afirmó que no estaba mal, que me quedaría

muy sensuales. Le pregunté cuanto me costarían, y me afirmó que por ser , unos trescientos euros

(lo cierto es que me pareció costoso, mas no me atreví a decirle que no. Entonces me enteré de que

me estaba timando asimismo)

Admitido el coste me mandó pasar a la una parte de atrás. Allá había otra sala, con una camilla, ciertas sillas, y una mesa con aparejos para tatuar.