Kinesiologas Extranjeras en Cusco

Kinesiologas Extranjeras en Cusco, El hecho de que me llamara putilla nada más verme

me excitó, mas no quise que se me notase. Le enseñé las fotos de lo que tenía pensado, y me dijo

que no estaba mal, que me quedaría muy sexys. Le pregunté cuanto me costarían, y me dijo que

por ser yo, unos 300€ (lo cierto es que me pareció caro, pero no me atreví a decirle que no.

Luego me enteré de que me estaba timando también)

Aceptado el precio me mandó pasar a la una parte de atrás. Allá había otra sala, con una camilla

ciertas sillas, y una mesa con aparejos para tatuar.

Sin perder el tiempo me afirmó que me pusiera en la camilla y me quitase la blusa, y que me

bajase un tanto los shorts, que comenzaría con el de las estrellitas, de esta forma lo hice,

quedándome en sujetador y con los shorts a medio muslo y el tanguita al aire.

Me dijo que para hacerlo bien, que me iba a sujetar a la camilla, para eludir que me pudiera

desplazar y saliese mal el dibujo. A mi me pareció razonable, conque me dejé sostener, me

ataron de pies y manos, plenamente inmovilizada y a merced de aquellos hombres.

Tan pronto como estuve atada, el tatuador me bajó los shorts hasta los tobillos, y comenzó a

pintarme un tanto las estrellitas, para marcar lo que luego sería el tatu, mientras que, el otro

miraba sentado en una silla, con el móvil en la mano.

En un instante, el tatuador miró a su amigo y le dijo:

– Lo cierto es que esto me estorba también un poco

– Puesto que sácaselo, así nos recreamos también la vista

Y sin más ni más con unas tijeras me cortaron el tanguita, y me lo sacaron, quedando mi coñito

al aire, yo no comprendí por qué lo cortaban, mas tampoco afirmé nada.