Kinesiologas Extranjeras en Provincia

Kinesiologas Extranjeras en Provincia, Del otro lado del teléfono siento que Paula, de cuarenta

y uno años, tiene ganas de charlar. Y cuenta. A ella asisten, entre otros muchos, los

que llama hombres muy “dañados”, mas seguros de que el dolor es su peaje para el placer.

“Les agrada un daño fuerte”, afirma con su acento caleño.

El intercambio de parejas, el voyerismo, el BDSM (bondage, sadismo, sadomasoquismo,

dominación, sumisión), el fetichismo y la coprofilia hacen una parte de un abanico de

fantasías ocultas. Paula, aparte de ser una suerte de Justine, es una genial cicerone en este

planeta donde la sangre y el esperma se vienen al tiempo, en ocasiones, con ayuda de la orina.

6 mil euros le puso encima de la mesa un muchacho a Paula a fin de que hiciera este servicio.

No se puede negar que tiene sentido del humor y agallas para lidiar con estos tipos,

“que no saben con qué disfrutar”, aduce. Y comparte otra solicitud que le hicieron: que introdujese

una aguja larga y gruesa por el pene. No pierde la ocasión para contar la vez aquella que un usuario

le solicitó que le atara bien fuerte los huevos y que le azotara con una fusta. Por su parte,

debía mear en un vaso transparente y dárselo a fin de que se lo tomara y después se viniese.

“Y el señor tan feliz”, comenta. Sutilmente desechó un servicio escatológico por declararse

inútil de hacerlo, “lo jocoso es que el que solicitó eso come las gambas con cuchillo y tenedor”, agrega.