Kinesiologas Extranjeras en San Juan de Lurigancho

Kinesiologas Extranjeras en San Juan de Lurigancho, Estando de esta manera toda

asquerosa me hicieron algunas fotos, y se fueron vistiendo.

El tatuador dijo que ahora tocaba trabajar, mas ni se incordiaron en limpiarme, únicamente me

secó un poco la zona, con mi propia camisa, y de esta forma toda repulsiva y atada en la camilla

comenzó a hacerme los tatuajes.

Así estuve unas cuantas horas, mientras trabajaba. De cuando en cuando él hacía algún reposo

para tomarse una cerveza, pero a mí me dejaba atada, y ya con el semen reseco en mi cara.

Cuando al fin terminó de hacerme los tatuajes que tenía pensado, me afirmó que le daba la

sensación de que no eran suficientes para una guarra como yo, que iba a hacerme algunos más,

que seguro que se lo agradecía.

No sé el tiempo que estuve allí, sirviendo de lienzo para aquel hombre pues perdí la noción del

tiempo, mas fue más de 2 días, en los que cada vez que deseaba aliviarse o bien sencillamente

divertirse, usaba alguno de mis agujeros.

Cuando al fin acabó conmigo me desató, estaba ya entumecida, casi no me tenía en pie.

Me puso delante de un espejo y vi mi nuevo cuerpo tatuado. Además de las estrellitas y el liguero,

ahora tenía más cosas y más humillantes. Sobre mi coñito había escrito “aliviadero de machos”,

tenía una gran polla entre mis tetas, y la corrida de ella polla dibujaba la palabra “cerda” justo en mi

escote. En la ingle contraria a las estrellas había dibujado a una chica siendo follada por 2 viejos

gordos. Y en mi omoplato había reproducido una foto de las que me habían hecho, era misma

acostada en la camilla, desnuda, rebosando semen por mis agujeros, y rodeando el dibujo estaba escrito puta usable

Casi me da algo al ver todo eso. El no paraba de reírse, me afirmaba que ahora todo el planeta

sabría lo que soy, y que seguro que considerablemente más iban a emplearme. Que debía estarle

muy agradecida.